Bajo la sombra de la historia: los Eucaliptos del Parque Aguirre

Caminar hoy por el Parque Aguirre, es recorrer mucho más que un espacio verde. Es transitar un capítulo vivo de la historia de Santiago del Estero, escrito a la sombra de eucaliptos centenarios que, sin saberlo, cambiaron para siempre el destino de la ciudad.
A principios del siglo XX, este mismo lugar no invitaba al paseo ni al descanso. Las aguas del Río Dulce, al desbordarse y estancarse, habían convertido la zona en un pantano, propicio para la propagación del paludismo. La ciudad crecía, pero también lo hacía una preocupación silenciosa: la salud pública. Fue en 1903 cuando surgió una idea tan audaz como visionaria. El entonces gobernador Dr. Antenor Álvarez impulsó la plantación masiva de eucaliptos, árboles conocidos por su extraordinaria capacidad para absorber agua del suelo. La naturaleza sería, esta vez, la mejor aliada.

Un día que sembró futuro
El 9 de agosto de 1903, Día del Árbol, miles de estudiantes llegaron al lugar con palas, entusiasmo y esperanza. Plantaron alrededor de 1.600 eucaliptos en una jornada que unió educación, salud y compromiso social. Aquellos jóvenes no solo sembraron árboles: sembraron conciencia y futuro. Con los años, el paisaje comenzó a transformarse. El suelo se secó, los mosquitos desaparecieron y el antiguo pantano dio paso a un bosque urbano que respiraba vida. Así nacía el Parque Aguirre, el gran pulmón verde de Santiago del Estero.

Un paseo entre naturaleza y memoria
Hoy, el Parque Aguirre es una postal obligada para quienes visitan la ciudad. Sus senderos arbolados, su cercanía con el Río Dulce y la amplitud de sus espacios lo convierten en un lugar ideal para caminar, hacer deporte, compartir en familia o simplemente sentarse a escuchar el viento entre las hojas.
Cada eucalipto cuenta una historia. Son árboles que vieron pasar generaciones, cambios urbanos y momentos cotidianos que construyen identidad. Bajo su sombra conviven el pasado y el presente: la memoria de una ciudad que supo cuidarse y el disfrute de quienes hoy la recorren.

Un símbolo santiagueño
Más de un siglo después, estos gigantes verdes siguen en pie, recordando que el Parque Aguirre no nació solo como un espacio recreativo, sino como una respuesta inteligente a una necesidad urgente. Hoy, convertido en emblema turístico y cultural, invita a descubrir Santiago del Estero desde un lugar distinto: donde la historia se respira y la naturaleza abraza.
Visitar el Parque Aguirre es, en definitiva, dejarse llevar por un paseo donde cada paso tiene raíces profundas.

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