Ignacio Yocca será distinguido como Joven Escultor en los Premios “Personajes del Año”

La gala de los Premios “Personajes del Año”, que se celebrará el jueves 11 de diciembre a las 20:30 en Sasha Club, reconocerá a talentos y referentes que impulsan el crecimiento cultural y humano de la provincia. Entre ellos estará Ignacio Yocca, joven escultor santiagueño de 19 años, cuya primera obra monumental marca el comienzo de una carrera artística prometedora.

El nacimiento de un artista

Nacido en Santiago del Estero y actualmente estudiante de tercer año de Ingeniería Civil, Ignacio comenzó desde niño a formarse en el dibujo. Su sensibilidad para captar expresiones llamó la atención de su padre, Juan Yocca, quien lo animó a explorar el mundo del modelado en 3D y, más tarde, el esculpido. Ese acompañamiento marcó profundamente su camino creativo: padre e hijo aprendieron juntos cada instancia del proceso, compartiendo técnica, búsqueda y pasión.

Una obra que une técnica, espiritualidad y vínculo familiar

Su primera escultura monumental es un busto de Jesús de Nazareth, titulado “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. La pieza nació del deseo de representar la humanidad y la grandeza espiritual de Cristo, transmitiendo un gesto de calma, compasión y fuerza.

Para concretarla, Ignacio desarrolló primero un modelo en 3D, que funcionó como base estructural. Desde allí construyó un soporte interno con chapas dimensionadas y malla metálica. Sobre esa estructura aplicó espuma de poliéster, capas de enduido y una terminación en microcemento y laca, alcanzando un busto de aproximadamente un metro de altura.

La corona de espinas fue elaborada en hierro forjado, un detalle muy poco frecuente en este tipo de esculturas y cargado de simbolismo: representa el camino compartido entre Ignacio y su padre en esta obra.

Un debut que sorprendió y abrió puertas

La escultura fue presentada por primera vez al público en el evento “Encontrarte”, donde llamó la atención por su calidad técnica y su carga expresiva. Ese impacto le valió la convocatoria a los Premios “Personajes del Año”, reconocimiento inesperado para Ignacio, quien vive esta distinción como un impulso enorme para su naciente carrera. “El entusiasmo creció cuando pude compartirlo con mi familia y amigos”, cuenta.

Entre desafíos, estudio y arte

El proceso creativo no estuvo exento de dificultades: compromisos universitarios, imprevistos propios del oficio y momentos personales complejos pusieron a prueba su constancia. Hubo días de cansancio y dudas, pero la obra se convirtió en refugio.
Cada avance —dice— renovaba su determinación: “cuanto más avanzaba en la obra, más fuerte se volvía su deseo de terminarla”.

Un futuro que recién comienza

Con este primer trabajo, Ignacio abre las puertas a un camino que proyecta con entusiasmo. Aspira a seguir formándose, abordar obras de mayor escala e integrar la ingeniería con el arte, implementando nuevos métodos y técnicas que potencien sus resultados.

Su mensaje final resume el espíritu de su proceso:
«Con decisión y ganas de empezar, cualquiera puede hacer arte».

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