Ni Una Menos Pinto, pide justicia por Marta Cejas
“El golpe de la maza”, por la agrupación Ni Una Menos Pinto
El femicidio de Marta Cejas encontrado en Pinto el 24 de abril de 2020 parece haber salido de un relato de “La vida de los hombres infames” de Michel Foucault.
En las últimas pericias encontraron una nexo entre los golpes que la mujer sufrió en el cráneo antes de morir y un instrumento utilizado en la construcción, albañileria, herreria y carpinteria llamado “maza o mazo” objeto similar a un martillo, pero de mayor peso y tamaño que sirve para golpear o percutir.
La primera hipótesis del robo se fue diluyendo cuando los investigadores encontraron el dinero, y el cuerpo del crimen empezó hablar.
¿Acaso puede haber otra carátula en la justicia que no sea femicidio cuando una mujer es torturada con una maza antes de ser asesinada? Pensar y sentir este crimen atroz nos genera resistencia hasta en la imaginación misma. Porque él o los asesinos utilizaron la función, el rol que cumple el instrumento dentro los oficios a los que pertenece e hicieron de la cabeza de la mujer un lugar a donde descargar todo su odio patriarcal en el gesto de golpear con el martillo. SI ¡Martillaron su cabeza! ¿Acaso nos vamos a seguir preguntado si fue un robo seguido de muerte, un simple asesinato señores y señoras? ¡No! Estamos frente a un femicidio del grado más atroz ante la vista de todos. Un femicidio con olor a cuarentena.
El o los asesinos rompieron la cuarentena para salir asesinar a una mujer que vivía en el campo, hacía poco tiempo decidió mudarse a su casa en el pueblo de Pinto y pidió un crédito para poder cumplir el sueño de arreglar su casa. Y como no les entregó el dinero la asesinaron hasta matarla. Porque así funciona siempre el patriarcado, es amo y señor de los cuerpos y los bienes de las mujeres. Si te resistís, te matan, porque los hombres patriarcales ejercen la violencia por derecho divino.
La ciudad de Pinto está conmocionado en medio del encierro de una cuarentena nacional de hace más de 40 días por la pandemia. La mujer víctima de femicidio, no tiene hijos. Pero tiene un perro que custodia su casa, la casa de Marta, esperando su dueña que jamás regresará. ¿Nadie le puede comunicar el hecho a un perro, no?
Las mujeres jóvenes del pueblo tomamos consciencia de lo que le pasó a Marta, que mañana te puede pasar a vos, que le puede suceder a tu mamá, y que la próxima semana le puede suceder a tu tía, a tu hermana, a tu prima o tu mejor amiga.
Pinto carga en su historia una lista de femicidios, que la justicia llamó erróneamente en otros momentos “crímenes pasionales”, hoy no se puede tolerar un femicidio más. El movimiento de mujeres más grande de América Latina nos acompaña: somos también Ni Una Menos.
Para esto hay que trabajar mucho, porque los femicidas no son locos, son hombres comunes que circulan entre nosotras, que consideran nuestros cuerpos sus bienes, a nuestros propios bienes u objetos los consideran propios, que -además- se sienten en derecho de violentarnos con sus objetos de trabajos y nos golpean la cabeza con una maza hasta matarnos. Hoy somos nosotras la voz de Marta, a quien le apagaron su voz.
Desde esta semana en Pinto tenemos un grupo de acción, educación e investigación nuevo para pensar, trabajar las violencias de género desde diferentes perspectivas para que nunca más volvamos a repetir esta historia. Y que Nunca Más un perro quede a la deriva esperando a su dueña que nunca más volverá a su propia casa, se volverá a encontrar con sus propios amigos, ni se abrazará con su propia familia
Justicia por Marta Cejas
Ni Una Menos Pinto
