Los obispos de Santiago del Estero y Añatuya llamaron a “renacer a la esperanza” en su mensaje de Navidad 2025

En el marco de la celebración de la Navidad y al cierre del Año Jubilar 2025, el Arzobispado de Santiago del Estero y el Obispado de Añatuya difundieron un mensaje conjunto en el que invitan a la comunidad a “renacer a la esperanza” desde la figura de Jesús, a quien definieron como “rostro y nombre” de esa esperanza.

El texto, titulado “La Navidad es Jesús, y con Él renacemos a la esperanza”, fue firmado por el cardenal Vicente Bokalic CM, arzobispo de Santiago del Estero; monseñor Enrique Martínez Ossola, obispo auxiliar; y monseñor José Luis Corral, S.V.D., obispo de la diócesis de Añatuya, y lleva fecha del 22 de diciembre de 2025.

En su mensaje, los obispos señalaron que la Navidad no es solo una celebración litúrgica, sino una experiencia que interpela la vida personal y comunitaria. “Para nosotros, la esperanza tiene nombre y rostro: se hace silencio, Palabra y gesto en Jesucristo. Nace en el pesebre de Belén y allí se nos regala el don de la cercanía y de la ternura de Dios”, expresaron.

Asimismo, destacaron que el nacimiento de Jesús recuerda que “nunca estamos solos” y que la esperanza cristiana debe traducirse en compromiso concreto con los demás, especialmente con quienes atraviesan situaciones de dolor, tristeza o exclusión. En ese sentido, afirmaron que la Navidad “nos impulsa a organizarnos como comunidad para ser espacio de acogida” y remarcaron que “nadie es un ‘problema social’, sino un hermano o una hermana”.

El mensaje pone un fuerte acento en la fraternidad, el cuidado y el servicio, y convoca a “volver a mirarnos como hermanos, al buen trato, a la escucha abierta y respetuosa y a la mano extendida en el servicio desinteresado”. Para los pastores, celebrar la Navidad implica también “trazar nuevos mapas de esperanza” y trabajar por una sociedad basada en la justicia, la paz y la reconciliación.

En otro pasaje, los obispos subrayan la dimensión social del misterio de la Encarnación y señalan que Jesús “se hace carne que tiene hambre y sed, que está enferma y encarcelada”, lo que llama a la solidaridad y a la comunión. En esa línea, citaron al papa León XIV en la encíclica Dilexit te: “Cuando la Iglesia se inclina hasta el suelo para cuidar de los pobres, asume su postura más elevada”.

Hacia el final, el mensaje incluye un llamado explícito a la paz y al rechazo de la violencia. Los obispos invitaron a “desterrar la violencia” y a ser “instrumentos de una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante”, aun frente a la indiferencia y la injusticia.

Finalmente, bendijeron a las comunidades de la provincia y a “tantos hermanos y hermanas de buena voluntad” y expresaron su deseo de que el año 2026 sea “un tiempo de gracia para renovar el compromiso de caminar juntos”. El mensaje concluye con una referencia a Santa Mamá Antula y a la imagen del Niño Dios como signo de un amor que acompaña y sostiene en medio de las dificultades.

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